La defensa de la casa del padre
Nacido en Villafranca de Bierzo posee una dilatada carrera profesional, que le ha hecho merecedor de diversos premios entre los que se encuentra el recientemente concedido por la Casa de Léon en Madrid. Fotografía: Eduardo González Puras
Domingo 14 de febrero de 2010 ·
Enviar por email ·
Versión imprimir · Visitas: 231
En un acto que debería remover las conciencias de todos aquellos que por su responsabilidad profesional deberían haberle precedido y por ende evitarle este trago, el escritor berciano Juan Carlos Mestre, ha rechazado acudir a recoger este premio por estar totalmente en contra de los métodos del empresario minero Victorino Alonso, también galardonado pese a sus múltiples delitos.
Su actitud valiente es un ejemplo de civismo y responsabilidad en una sociedad demasiado acostumbrada a hipocresías y falacias. Casos de honestidad como el de Juan Carlos Mestre son un espejo en el que nos debemos mirar todos, y sobre todo, las futuras generaciones, para que la sociedad rechace de forma unánime a aquellas personas que sólo se dedican a aprovecharse de ella de una manera hostil, tanto de su medio ambiente como de sus ciudadanos.
Para conocer más acerca de su ocupación, podeis visitar su página web
Sr. José Rafael Álvarez De La Puente Presidente de la Casa de León en Madrid
Estimado amigo, como imagino será ya de tu conocimiento, en fechas pasadas he comunicado al alcalde de Ponferrada mi no aceptación al reconocimiento que vuestra generosidad ha tenido a bien plantearme, y que me permito reiterarte ahora para evitar cualquier equívoco al respecto. Mi pequeña y acaso prescindible conciencia de amor por la tierra del Bierzo, a la que he dedicado parte significativa de mi obra poética, ya en el elogio de la memoria de los antepasados, ya en la celebración de la naturaleza y radical hermosura de su paisaje, me han llevado a creer, acaso sin razón, que esa es también mi única identidad como persona, el encargo que nadie me ha hecho pero que defenderé hasta el último día de mi vida: la defensa de la casa del padre, la heredad de la tierra natal como único lugar de posible belleza para el porvenir de las generaciones futuras. Creo en ello y de ello he hecho única y simple causa de mi vida. Por ello, me resulta moral y éticamente inaceptable la indiferenciación y equívoco que mi presencia en el acto de la casa de León pudiera suponer. Estoy totalmente en contra, es más, me aterra, el saqueo, la destrucción, el atentado ecológico, la agresión a la naturaleza sagrada de la tierra berciana que suponen las minas y explotaciones a cielo abierto, hechos denunciados y sub judice ante organismos internacionales, y tan reiteradamente cuestionados ante la opinión pública por los más diversos sectores sociales. No puedo compartir tribuna, bajo ningún argumento de mi conciencia, con alguien responsable de esos hechos. Te ruego, y sé que lo entenderás, aceptes mi declinación a aceptar esa distinción que me propusisteis en su día, pero a la vista de los hechos mi presencia en el acto sería desde todo punto de vista incongruente para mí y más que incómoda para aquellos con los que mi discrepancia tan rotundamente se manifiesta. Muchas gracias por tu atención.
Recibe un cordial saludo y disculpa el trastorno que esta decisión pudiera causarte.
Atentamente: Juan Carlos Mestre